La inteligencia emocional es la habilidad de reconocer, entender y manejar las propias emociones y las de los demás. En la infancia, este aspecto es clave para el bienestar y la convivencia.

El niño aprende a identificar emociones como la alegría, la tristeza o el enojo, y poco a poco va comprendiendo cómo reaccionar ante ellas. Este proceso se fortalece con el acompañamiento de adultos que guían y dan ejemplo.

Desarrollar la inteligencia emocional favorece mejores relaciones, fortalece la autoestima y contribuye a un mejor desempeño escolar.

Última modificación: miércoles, 22 de abril de 2026, 16:18