El niño aprende a reconocer y expresar sus emociones desde edades tempranas. Este proceso es fundamental para su bienestar y para establecer relaciones sanas.

Con el tiempo, desarrolla la capacidad de regular sus emociones, es decir, controlar impulsos y reaccionar de forma adecuada ante diferentes situaciones. Esto se logra con el apoyo de adultos que orienten y acompañen.

Un entorno seguro y afectivo facilita este aprendizaje.

Última modificación: jueves, 23 de abril de 2026, 14:59