Los hábitos de higiene en la infancia son esenciales para prevenir enfermedades y fomentar la autonomía. En esta etapa, los niños aprenden principalmente por repetición e imitación, por lo que el adulto debe actuar como modelo en prácticas como el lavado de manos, el cepillado de dientes y el cuidado personal.

Estas acciones deben integrarse en la rutina diaria y relacionarse con momentos específicos, como antes de comer o después de jugar. Comprender su utilidad ayuda a que el niño adopte estos hábitos de forma más natural y constante.

El autocuidado también implica reconocer necesidades básicas como descansar, alimentarse y expresar malestar. Con el tiempo, el niño debe asumir mayor responsabilidad en estas prácticas, siempre con acompañamiento y coherencia entre el hogar y la escuela.

Última modificación: miércoles, 22 de abril de 2026, 17:09